lunes, 14 de julio de 2008

La primera impresión...¿cuenta?



Dicen que la primera impresión es lo que cuenta y probablemente tengan razón, porque cuando se conoce a una persona por primera vez es de esa primera conversación, risa o sonrisa de la que dependerá que nos interesemos en esa persona y busquemos su amistad (y quien sabe, algo más posteriormente), o por el contrario, que nos resulte indiferente. Sin embargo, el 'impacto' de la primera impresión y los efectos que causan en nosotros, no deben ser los únicos elementos a considerar cuando deseamos concretar una relación, primero es necesario conocer más a esa persona y ver si lo que nos muestra es real y no una simple careta. Una amiga me dijo hace poco que los hombres se esfuerzan por caer agradables cuando recién los conocemos, pero para evitar caer en posturas sexistas, esa característica también debe ser aplicada a las mujeres, ya que por ambas partes y en igualdad de condiciones, cuando alguien nos interesa simplemente tratamos de mostrar nuestro mejor lado (al que llamaremos "Lado A"), el más amable, divertido y espontáneo posible. Lo ideal es que ello esté acompañado de sinceridad y transparencia….cosa que lastimosamente no ocurre en todos los casos, ya que lo que empezó magnífico y prometedor, acaba en crisis y desencanto. Si uno decide involucrarse sentimentalmente con alguien a quien se conoce poco (y se ignora totalmente su "Lado B": defectos, manías, antivalores), lo más probable es que la realidad que enseñe a continuación sea totalmente diferente, sea porque la necesidad de 'caer' bien se perdió o sea porque se cansó de esconder las garras. Y es que todo príncipe azul…también destiñe con el tiempo.
“Era bueno(a), me engreía, era tierno(a), me entendía…..ahora es intolerante, celoso(a), represivo(a), exigente, insistente, indiferente, frío(a)”….y un gran etcétera. ¿Les suena familiar? Elegir un enamorado(a) es como elegir bombones, uno nunca sabe lo que nos va a tocar. Siempre empieza dulce, como todo bombón...hasta que nuestra lengua se topa con el relleno: dulce de leche en unos casos, trufa en otros...hiel en varios! Toda relación se construye de a dos, y si ambas fuerzas no confluyen entonces no se podrán sentar las bases de nada y la estabilidad que buscamos jamás se concretizará. Es de esa entrega, compromiso y seriedad conjunta que dependen el éxito de las relaciones amorosas entre las personas. Parece una receta fácil de aplicar pero en la realidad resulta mucho más complicado, ya que no todos buscan lo mismo cuando se involucran en una relación. Por un lado están los/las que sólo quieren pasar el rato, los/las que temen a la soledad, los/las coleccionistas de enamorados(as), y por el otro están los que realmente desean encontrar ese compañero(a) ideal, un cómplice romántico, sincero, serio y entregado de lleno…en pocas palabras, persiguen una RELACIÓN con las letras bien puestas.
Este blog va dedicado a aquellas personas que están en búsqueda de su bombón con relleno dulce...me incluyo! Es preciso conocer bien a la otra persona (tanto su "lado A" como su "lado B"), antes de animarse a entregarlo todo. Dicen que 'quien no arriesga, no gana'...pero me parece una crueldad jugársela a ciegas con la estabilidad emocional...hay momentos en los que el corazón ya no aguanta y es necesario protegerlo.