
Mi vida sentimental empezó cuando corría el año 2001 y yo cursaba el tercero de media. Acababa de cumplir 15 años cuando cierto muchacho me propuso ser su enamorada. No era la primera vez que recibía esa clase de propuesta –admito que antes fueron muchos otros que recibieron el fatídico No como respuesta- pero en aquella oportunidad sí me animé a decir que sí. “Sí, quiero ser tu enamorada”, frase precisa para dar inicio a la primera historia de amor que surgió en nuestras vidas. Aquél recuerdo siempre me hace sonreír, suelo recurrir a él cuando la tristeza me golpea con fuerza, es una suerte de bálsamo mental emocional. Es extraño pero funciona. Me pone contenta y me transporta a aquella época tan feliz en la que las preocupaciones no tenían cabida alguna. No me refiero tanto al recuerdo de la declaración de amor de aquél muchacho, sino a la persona en sí, a la pureza de sus sentimientos, a la inocencia de aquellos años. Nos gustamos, nos quisimos, todo fue mágico. Ahora estamos separados, pero aún la amistad y el cariño sincero subsiste entre nosotros.
El tiempo fue pasando y ahora, próxima a cumplir 22 años (que llevo con orgullo porque aún no se me notan), puedo decir que mi vida amorosa se resume en cuatro historias, cada una de ellas con su respectivo protagonista, completamente opuestos los unos de los otros, con cualidades, gustos y defectos muy diversos… y es que a mí me gustan los extremos. Unos buenos buenos y otros malos malos. Sin embargo, cada historia se ambientó en contextos y épocas diferentes, unas más maduras que otras. Pensando en estas historias es que, hace un tiempo y en medio de una larga caminata, me puse a pensar en cuál podría ser la banda sonora que le pondría a mi vida amorosa si ésta fuera llevada a la pantalla grande (por alguna extraña razón, no precisamente por la intensidad de la trama)…y luego de mucho pensar y desenterrar recuerdos (algunos no muy agradables), armé una lista tentativa de temas que, de alguna manera, ambientaron situaciones que viví, algunas las disfruté, otras las odié y que preferiría olvidar por completo...ya quisiera yo, pero sin ellas no habría lección que aprender y de eso precisamente es que se trata. Sin más preámbulos, aquí les va:
El tiempo fue pasando y ahora, próxima a cumplir 22 años (que llevo con orgullo porque aún no se me notan), puedo decir que mi vida amorosa se resume en cuatro historias, cada una de ellas con su respectivo protagonista, completamente opuestos los unos de los otros, con cualidades, gustos y defectos muy diversos… y es que a mí me gustan los extremos. Unos buenos buenos y otros malos malos. Sin embargo, cada historia se ambientó en contextos y épocas diferentes, unas más maduras que otras. Pensando en estas historias es que, hace un tiempo y en medio de una larga caminata, me puse a pensar en cuál podría ser la banda sonora que le pondría a mi vida amorosa si ésta fuera llevada a la pantalla grande (por alguna extraña razón, no precisamente por la intensidad de la trama)…y luego de mucho pensar y desenterrar recuerdos (algunos no muy agradables), armé una lista tentativa de temas que, de alguna manera, ambientaron situaciones que viví, algunas las disfruté, otras las odié y que preferiría olvidar por completo...ya quisiera yo, pero sin ellas no habría lección que aprender y de eso precisamente es que se trata. Sin más preámbulos, aquí les va:
- No me quites la ilusión (Alberto Plaza): Esta canción me transporta al referido 2001. ¿Por qué? Por múltiples razones, entre ellas que fue un año en el que la pasé realmente bien, y al que quisiera volver si se pudiera hacerlo. A mucha gente no le gusta el género musical de este intérprete chileno pero las letras de esta canción son realmente buenas. Nos habla de no perder las esperanzas cuando de un amor real se trata.
- Más que tu amigo (Marco Antonio Solís): ¿Cómo olvidar la noche del 18 de diciembre del 2004? Tan bien lo pasé que tengo el recuerdo grabado a fuego en mi memoria, con fecha y tema de fondo incluído. En aquella oportunidad salí con mis mejores amigas a bailar a una disco, pero allí había alguien más que esperaba por mí…y yo por él. Aquella noche confirmé que estaba enamorada y quise ser más que su amiga. Nunca más lo volví a ver tan lindo como en esa oportunidad…nunca más, pese a que anduvimos juntos casi 3 años. Ahora pienso que lo de ‘lindo’ fue un atributo otorgado por el alcohol que circulaba por mis venas en esos momentos…
- Lisa en el espejo (Mar de Copas): una canción triste para dejar atrás todo lo malo y salir corriendo. Canción para despedirse de los malos muchachos que hacen sufrir tanto a las niñas buenas.
- Nada que perder (Conchita): Una tema para vencer el orgullo y animarse a decir las cosas de frente. Si todas las personas nos sinceráramos y expresáramos nuestros sentimientos en un momento oportuno….¿cuántas penas nos evitaríamos?
- Jammin’ (Bob Marley): Un fondo musical relajado para un buen momento de gileo.
- Bendita tu luz (Maná y Juan Luis Guerra): Esta canción sonaba con fuerza en todas las radios locales cuando conocí al cuarto protagonista de mi vida amorosa. Fue algo lindo pero efímero. Este personaje pasó a formar parte del ‘Club del Paréntesis’, porque fue un enamorado interino en medio de un tórrido romance.
- Tus ojos (Los Cafres): Alguien que me la dedicó alguna vez y creo que me describe bien. Quisiera que me la dediquen de nuevo, pero esta vez alguien distinto.
- I still haven´t found what I’m looking for (U2): Una canción antigua pero con plena vigencia en mi vida sentimental actual. Sigo en búsqueda de un compañero ideal que sea el quinto protagonista de mi vida amorosa….y quien sabe, llegue a ser EL definitivo.
Dedico este post al muchachito que me enseñó a besar (si lo hago mal o bien, él es el responsable). Sé que él no va a leer mi blog, pero para los que saben a quien me refiero, si quieren le pasan la voz ;) Por otro lado, invito a mis lectores a que cada uno arme su propio soundtrack, puede ser una experiencia divertida...y desempolvarán muchos recuerdos, se los aseguro.